Los problemas crecen cuando hay niños de por medio.

 

Suele decirse que cuando se firma el divorcio se acaban los problemas. Pero no es cierto cuando se trata de parejas con hijos. En estos casos, los problemas crecen, y, sobre todo en verano, aunque esta época se considere de descanso y relax. Las fechas de disfrute de las vacaciones, no haber comunicado con antelación el periodo elegido, dificultades en los intercambios con los menores, no ponerse de acuerdo en la expedición de documentación para viajar —la autorización de viaje o de salida al extranjero y el D.N.I y/o pasaporte infantil— y el pago de la pensión alimenticia en los meses de vacaciones.

Estas son, cuenta la abogada experta en Derecho de Familia, Alejandra García, algunas de las múltiples cuestiones que llevan a los padres separados a discutir e, incluso, a volver a los juzgados.

La que más conflicto produce tiene que ver con el deseo de uno de ellos de llevarse al hijo o los hijos de vacaciones fuera de nuestras fronteras. La preocupación del otro progenitor por algunos viajes a lugares remotos, el miedo a que el niño no sea devuelto o simplemente el desacuerdo con la decisión de que el menor viaje al extranjero, puede convertirse en un motivo de disputa importante. Entran en juego dos aspectos que agravan la situación y que son la presentación con firma y en fecha de los documentos que se requieren para el viaje, la autorización y la documentación personal antes citados.