El abogado de Familia y mediador, Gerardo Rodríguez-Acosta. Asesor Jurídico del Presidente y Abogado APFS Nacional

 

«Somos muchos los abogados que nos dedicamos al Derecho de Familia. Y de este colectivo, algunos, pocos, utilizan como estrategia las denuncias falsas. Todos sabemos quiénes son, Las denuncias falsas se utilizan a diario para paralizar procesos de custodia».

Quien así se expresa es Gerardo Rodríguez-Acosta, abogado de Familia y mediador familiar. Colabora con la Asociación de Padres de Familias Separadas. Tiene claro que es necesario hablar con valentía con nombre y apellido de todo lo que tiene que ver con el maltrato.

«Los jueces también saben cuando un letrado presenta una denuncia falsa. Es más, se lo notan también a la propia mujer que, a veces, acaba retirando la acusación en el juicio pero lamentablemente no tienen mecanismos para hacer nada; no hay prácticamente forma de probar que es una denuncia inventada y, en consecuencia, de abrir una investigación», explica el letrado.

Lo que sí está en manos de los jueces es «concluir que no se han encontrado indicios de delito contra el denunciado». Pero, para Rodríguez-Acosta, aunque un hombre juzgado por violencia sobre la mujer salga absuelto, «queda estigmatizado para toda su vida».

«No olvidemos que en cuanto hay una denuncia, se ponen en marcha toda una serie de medidas de protección de la víctima que incluye la detención del presunto agresor en su lugar de trabajo o de residencia».

Aunque un hombre juzgado por violencia sobre la mujer salga absuelto, ‘queda estigmatizado para toda su vida’ 

Rodríguez-Acosta defiende a ultranza que haya un marco legal que deje muy claro cuáles son los protocolos y actuaciones penales en caso de violencia de género pero también reconoce que «aquello que sirve para las víctimas en algunos casos, favorece la existencia de denuncias falsas de malos tratos con las consiguientes consecuencias sociales y económicas».

«Somos muchos los abogados que nos dedicamos al Derecho de Familia y de este colectivo, algunos, pocos, utilizan como estrategia las denuncias falsas. Todos sabemos quiénes son, Las denuncias falsas se utilizan a diario para paralizar procesos de custodia pero se utilizan a diario para paralizar, por ejemplo, procesos de custodia», señala.

DATOS DE LA FISCALÍA

La Fiscalía General del Estado,  subraya en su última Memoria que el porcentaje de denuncias falsas por violencia de género es «escasísimo». Entre 2009 y 2016 se incoaron 194 causas por denuncias falsas y el número de condenas fue de 79.

En esos ocho años, el grueso de denuncias presentadas por violencia de género ascendió a 1.055.912.

Y otro dato que se recoge en la Memoria, según datos facilitados por los fiscales delegados, es que el porcentaje de sentencias condenatorias fue del 45,11% mientras que el de las absolutorias fue del 54,89%.

Jueces y abogados que ejercen su labor diaria en los juzgados de violencia de género comentan sobre lo que hay detrás de todas esas cifras y, aunque lo hacen de manera anónima por lo delicado de la cuestión, están de acuerdo en señalar que hay muchísimas más denuncias falsas que las oficialmente recogidas.

El problema radica en la dificultad de probar que son falsas aún existiendo informes periciales.

«Yo, como juez, se cuando un abogado o una mujer están mintiendo sobre un presunto maltrato pero cómo voy a probarlo sobre todo cuando se alega un maltrato psicológico. No tenemos herramientas para probarlo y tampoco mecanismos que pongan en evidencia la estrategia procesal de algunos abogados», decía para CONFILEGAL un magistrado que ha ejercido durante muchos años como titular de un juzgado de violencia de género.

FALTA TRATO PARITARIO EN LA LEY

En opinión de Rodríguez-Acosta, muchas de las situaciones que se producen en cuanto a la delicada cuestión legal de las denuncias falsas y en las medidas de protección de las víctimas son consecuencia de la falta de trato paritario que hay en la ley integral de violencia de género «porque se parte de una responsabilidad colectiva que criminaliza a todos los hombres».

«No puedo esta más en desacuerdo con la ley integral contra la violencia de género», dice Rodríguez-Acosta, porque es la única de todos los países de nuestro entorno que fija unas sanciones diferentes si la violencia la ejerce un hombre o proviene de una mujer.

Para este abogado que ha visto pasar por su despacho a hombres que han sufrido maltrato por parte de su pareja mujer y no han querido denunciar por «vergüenza social», la ley «habría que modificarla inmediatamente pero entiendo que ningún partido político va a plantear esto, es una cuestión que impopular que no da votos. De hecho, es la única ley que se aprobó por unanimidad parlamentaria».

CUSTODIA COMPARTIDA

Los padres que llegan a la Asociación de Padres de Familias Separadas son, en su mayoría, según explica  Rodríguez-Acosta, hombres que «ejercen de padres y, sin embargo, cuando su expediente pasa por los equipos psicosociales no se les concede la custodia compartida. En este caso se impide que haya corresponsabilidad».

«Esta es una de las razones por las que es necesario que haya un cierto empuje para que los hombres se incorporen a la paridad real, se acabe con el neomachismo entre nuestros jóvenes y, por supuesto, este problema ‘larvado’ de las denuncias falsas, no ayuda nada». «Soy partidario de la custodia compartida individualizada por familias y apuesto fuerte y claro por la mediación familiar para que la pareja encuentre la solución que interesa a los dos», añade.

LA EDUCACIÓN COMO PREVENCIÓN

Nuestro interlocutor concluye que para resolver estos problemas, junto a la vía legislativa, tiene que haber una importante inversión por parte de las Administraciones en la educación. Es la base de la prevención de todo tipo de conductas violentas, explica como presidente de la Confederación por el Mejor Interés de la Infancia (CEMIN).

«Nuestros jóvenes no pueden engancharse al neomachismo», dice. De ahí, lo importante de poner en marcha iniciativas como la obra de teatro que CEMIN estrenará en el Teatro Muñoz Seca de Madrid para hacer entender a un público adolescente lo que encierra una historia cuyo título parece expresarlo todo: «Tu serás mi reina».

 

Fuentes Confilegal

 

La Fiscalía pide multar con 5.000 euros a Rivas por abuso de derecho tras su querella contra el juez Piñar

Rivas acusa al magistrado Manuel Piñar, quien la condenó en primera instancia, de un delito continuado de prevaricación judicial y atentado contra la integridad moral (maltrato institucional). Foto: Álex Cámara/EP


El Ministerio Público no ve fundamento en las acusaciones de la mujer, condenada a dos años y medio de cárcel por sustraer a sus hijos, y pide que no se admita a trámite la querella.

La Fiscalía ha pedido al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que no admita a trámite la querella que presentó Juana Rivas por un delito continuado de prevaricación judicial y atentado contra la integridad moral (maltrato institucional)» contra el magistrado Manuel Piñar, titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Granada, que la condenó en primera instancia a cinco años de prisión por la sustracción de sus dos hijos menores en el verano de 2017.

Además de que se rechace la querella, el Ministerio Público solicita igualmente que se imponga a Juana Rivas una multa de 5.000 euros por abuso de derecho.

Rivas presentó la querella ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) el pasado mes de julio, por las supuestas «ilegales decisiones» que adoptó «durante la tramitación de la ejecutoria», según informaron en su momento los abogados de Juana Rivas en un comunicado.

La Fiscalía rechaza que exista delito alguno en la forma de proceder del magistrado.

La querella fue interpuesta ante el TSJ por tener Piñar la condición de aforado al ser un magistrado en activo.

EL SUPREMO REBAJÓ LA CONDENA A DOS AÑOS Y MEDIO

Rivas fue condenada por esta magistrado, que la juzgó en primera instancia, a cinco años de cárcel y a seis sin sus hijos como autora de dos delitos de sustracción de menores, dos años y medio por cada uno de los delitos. Una sentencia que la condenada recurrió ante la Audiencia de Granada, que en marzo de 2019 ratificó la pena, si bien discrepó en la cuantía de la indemnización a su exmarido. Piñar la había fijado en 30.000 euros y la Audiencia la redujo a 12.000 euros.

Entonces, Rivas recurrió la sentencia de la Audiencia ante el Tribunal Supremo, que en abril de 2021 la confirmó, pero rebajó la condena a dos y medio al considerar que aunque fueron dos los menores sustraídos, cometió un único delito y no dos. Finalmente, fue indultada por el Gobierno en noviembre de 2021 y desde el 22 de diciembre cumple el resto de la condena en su casa con control telemático.

Rivas acusa al magistrado Manuel Piñar de tramitar el expediente de indulto «careciendo absolutamente de competencia para ello» y «con la única intención de informar negativamente» con «absoluta parcialidad, alterando intencionadamente la realidad y ocultando la propia existencia de ese expediente a la defensa».

«Sabiendo perfectamente que la sentencia condenatoria firme que se despachaba en la ejecutoria de Juana Rivas fue dictada por el Tribunal Supremo, ha usurpado las atribuciones de nuestro más alto tribunal, dando lugar a la existencia de dos expedientes de indulto paralelos: uno debidamente informado por el Tribunal Supremo, y otro al que jamás debió darse curso, y que fue informado con manifiesta parcialidad por el querellado», afirmaban desde el equipo jurídico de Rivas.

Y añaden que «al mismo tiempo, en el procedimiento penal, dictó varias resoluciones a sabiendas de su injusticia, con clara falta de imparcialidad y objetividad». En este sentido, citan un auto del 27 de mayo de 2021 en el que «se abre la ejecutoria y sin trámite alguno se acuerda la busca, captura e ingreso en prisión» de Juana Rivas, y que a su vez, mediante otro auto del 9 de mayo de 2021 «se acuerda no haber lugar a la suspensión de pena».

 

Fuentes CONFILEGAL

 

 

 

Cómo saber si un adolescente está deprimido

Aislamiento, falta de higiene o tener conductas de riesgo son algunas de las señales de alarma más comunes. Decir “esto que te pasa no es nada”, “yo a tu edad no tenía esas tonterías en la cabeza” o “venga, espabila que la vida no es fácil” es de las peores cosas que podemos hacer.

 

Uno de cada siete adolescentes en el mundo tiene un problema mental diagnosticado y casi 46.000 se suicidan al año (la Organización Mundial de la Salud estima que es la segunda causa de muerte para la juventud).

Aún hay más. Unicef acaba de hacer público el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2021 y las cifras son demoledoras. Lejos de ayudar, la pandemia no ha hecho sino empeorar estas estadísticas: un metanálisis publicado en JAMA Pediatrics afirma que los síntomas de depresión se han duplicado en niños y adolescentes tras el coronavirus.

La depresión se puede prevenir y también tratar, pero para ello hay que percatarse de algunas señales que pueden dar a los padres la voz de alarma. Según explica Amalia Gordóvil, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, las principales son cambios en el estado de ánimo, más allá de los habituales -por ejemplo, que un adolescente se aísle no solo de sus padres, sino también de sus amigos y pierda el interés por actividades que antes le gustaban- o que se muestre más irritable en varios entornos cuando esto antes no sucedía, aunque también puede manifestarse por medio de otras señales. “Otros signos de alerta son cambios en el autocuidado, como no tener una buena higiene personal, una bajada en su desempeño académico o conductas de riesgo, ya sean sexuales, de abuso de sustancias o delictivas”, explica Gordóvil.

¿Cuándo podemos empezar a advertir estos signos de alarma? Los especialistas afirman que, aunque la depresión puede diagnosticarse ya desde la infancia, hay una etapa especialmente vulnerable: la adolescencia. ¿La razón? Se trata de un periodo en el que el desarrollo personal sano pasa por una crisis de identidad en que el adolescente busca otros modelos de referencia más allá de los que ha recibido de su familia. “Esto no significa que haya una relación causal entre adolescencia y depresión, pero sí debemos trabajar ya desde la infancia para reducir riesgos”, señala la psicóloga familiar y profesora colaboradora de la UOC.

Ese trabajo consiste fundamentalmente en que haya un clima de confianza y comunicación en casa sobre las emociones que se sienten, para que se puedan expresar sin miedos. Pero, además, es importante que los hijos reciban modelos saludables de afrontamiento ante las dificultades de la vida. “La mejor ayuda que pueden ofrecer los padres es cuidar su propia salud mental para ser modelos saludables de afrontamiento”, advierte Gordóvil.

‘ALIADOS’ DE LA DEPRESIÓN

Los expertos definen la depresión clínica como un trastorno mental que afecta al estado anímico de la persona que lo padece de manera que la tristeza o la irritabilidad y la frustración interfieren significativamente en la vida diaria de la persona durante un largo período de tiempo, algo que dificulta su vida personal, social, escolar o laboral. Y especifican que siempre debe ser diagnosticada por un profesional de la salud mental.

Pero ¿qué puede conducir a ella? Según la profesora de la UOC, en la literatura científica aparecen descritos factores llamados “de riesgo”, que pueden aumentar las posibilidades de padecer depresión a edades tempranas. Entre ellos se encuentra el hecho de que algún miembro de la familia consuma sustancias, la presencia de depresión en alguno de los progenitores o dificultades relacionales entre ellos, haber padecido maltrato y vivir otras situaciones de estrés agudo o sostenido, como el acoso o abusos.

Advertirlo a tiempo es clave, ya que los profesionales de la salud mental afirman que muchos casos de depresión no son detectados, y por lo tanto no se tratan. Si eso ocurre, la consecuencia más grave, en opinión de Gordóvil, es que la persona no reciba las herramientas necesarias para gestionar sus emociones y que aparezcan pensamientos de suicidio, que pueden llevarse a la práctica.

Pero, además, hay otras posibles secuelas, como el aumento de posibilidades de padecer depresión en la vida adulta o llegar a esta fase de la vida con una baja autoestima que pueda conducir a relaciones tóxicas dependientes, sentimientos profundos de incapacidad o el desarrollo de otras patologías mentales. “Todo ello dificultará el día a día de la persona, probablemente tanto en el terreno personal como en el laboral y el familiar”, afirma la psicóloga familiar.

ERRORES MÁS COMUNES

¿Qué pueden hacer los padres, además de generar en casa un clima de confianza y comunicación emocional que anime a los hijos a contar lo que les pasa? Para la psicóloga familiar la respuesta es clara: además de lo anterior, la mejor ayuda que pueden ofrecer los padres es servir de modelo a sus hijos, afrontando las situaciones estresantes de forma saludable. “Si tus hijos ven que ante un mal día en el trabajo te quejas y te bebes un gin-tonic para olvidarlo, o te tomas un ansiolítico, les estás transmitiendo que la regulación emocional pasa por el uso de sustancias. Esto no es un buen mecanismo de afrontamiento”, señala.

Es uno de los errores que los adultos cometemos inconscientemente con más frecuencia, pero no el único. Hay otros fallos que también pueden empeorar la situación, aunque no nos percatemos de ello. El mayor de todos, en opinión de Gordóvil, es invalidar las emociones de los hijos, verbalizando mensajes como “esto que te pasa no es nada”, “yo a tu edad no tenía esas tonterías en la cabeza” o “venga, espabila, que la vida no es fácil”.

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De esta forma, sin darnos cuenta, lo que hacemos es transmitir a los hijos que las emociones que sienten no son correctas y no se les da el acompañamiento y la guía que en ese momento necesitan. Además, hay dos mensajes importantes, que se pueden comunicar explícitamente o con actos, que ponen en riesgo la salud mental de los hijos. Son el “no eres capaz” y el “no eres suficiente”, advierte Gordóvil.

El primero, añade, se expresa desde la sobreprotección, haciendo por los hijos cosas que por edad podrían hacer por sí mismos. El segundo, desde la exigencia cuando no damos valor a las cosas que hacen bien o desaprobamos decisiones en busca de su propio camino.

 

 

 

Ayer les llevábamos de la mano por las calles y hoy, de pronto, empiezan a volar solos. Nos piden que les dejemos su espacio para seguir avanzando en la vida. Encontrar el equilibrio en la libertad y el control, saber cuánta cuerda soltar y cómo hacerlo nunca resultó sencillo, ni en nuestros tiempos, ni ahora cuando una de las mayores amenazas para su seguridad ‘habita’ en su bolsillo.

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Varios psicólogos analizan cómo actuar ante situaciones de acoso a menores, mientras el pequeño acosado transmite su agradecimiento por todo el apoyo mostrado en redes sociales

 

Imagen de archivo

 

Lamentablemente, de nuevo se ha hecho viral en las redes sociales un vídeo que hace público un caso reciente de acoso a un menor por parte de sus compañeros. La víctima es un niño que cumplía once años y que ilusionado decidió comprar una tarta para celebrarlo junto a sus amigos de un campamento urbano en una localidad de Mallorca. La sorpresa fue mayúscula: todos los niños decidieron cambiar la letra de la tradicional canción de cumpleaños feliz por frases como «mierda de gordo» mientras se reían de él.

La imágenes muestran al pequeño apartado, gritando con fuerza con el objetivo de no escuchar las burlas, al tiempo que los compañeros se esfuerzan igualmente en cantar más alto.

El vídeo lo ha hecho público quien asegura ser su hermano denunciando la triste escena y asegurando que el pequeño llegó a casa totalmente derrumbado: «Lo primero que ha hecho es echarse a llorar y decir que esta vida es una mierda, que no quería vivir más», señala en redes sociales.

Hechos como este deben hacer reflexionar a toda la sociedad sobre lo que está ocurriendo, apuntan a ABC varios psicólogos especializados en infancia. «No solo debemos poner el foco en los menores, puesto que muchos de sus comportamientos son aprendidos y aún no tienen una personalidad formada, sino en los adultos y en lo que enseñamos a los niños», asegura Ángel Terrón, psicólogo y director de Educ-at.

Según este experto, el respeto a las dificultades de los demás y a sus diferencias (ya sean físicas, intelectuales, de raza, religión…) deben trabajarse muy seriamente en las familias y en los colegios porque «las nuevas generaciones tienen unos patrones muy rígidos y en cuanto alguien se sale de estos esquemas establecidos se le censura muchísimo, hay una actitud muy crítica hacia él, precisamente por la falta de valores como el respeto y la empatía».

Por este motivo, Terrón invita a que en los centros escolares se aborden mucho más los criterios emocionales, no solo los académicos, y denuncia que «el gobierno haya eliminado asignaturas como valores o ética y lo haya intentado con filosofía, puesto que son materias que ayudan a transmitir una visión muy diferente de la que tienen nuestros jóvenes y que ayudarían a reducir casos como el de este chico de 11 años. Los niños, por naturaleza, son crueles y egoístas y hay que trabajar con ellos todos estos aspectos».

En referencia al vídeo, este psicólogo explica que quizá no todos los niños se sentían bien cantando el cumpleaños feliz de manera ofensiva, «pero la fuerza del grupo habrá hecho que muchos se sintieran forzados a hacerlo». También apunta que el 90% de los padres no saben lo que hacen sus hijos y se quedan muy sorprendidos al descubrir que sus pequeños han acosado de forma tan cruel a un niño en su cumpleaños. «Esto merece también que, como padres, reflexionemos sobre si somos un buen modelo para nuestros hijos. Quizá, sin apenas darnos cuenta, los padres ven un partido de fútbol y descalifican a los jugadores a gritos. Eso, lo copian los hijos. Los niños necesitan fijarse en otros comportamientos más respetuosos hacia los demás y de aceptación de las diferencias porque todos somos distintos».

En este sentido, aconseja a los padres que «en vez de matricular a sus hijos en tanta extraescolar de fútbol, lo hagan también en talleres de inteligencia emocional, de voluntariado… Si algo evidencia este vídeo es que los valores no vienen de serie. Es necesario que los adultos sepamos transmitirlos correctamente a los menores para que casos como éste no se vuelvan a repetir».

Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación Anar —quien asegura que ya se han puesto en contacto con la familia afectada para mostrarles su total apoyo— asegura a ABC que en el útimo estudio «La opinión de los estudiantes», realizado junto a Fundación Mutua Madrileña, se matizaba que un porcentaje muy elevado de alumnos sabe lo que es el acoso y reconocían haberlo hecho en alguna ocasión sin ser conscientes de que era acoso. «El 90% aseguraba que, de haberlo sabido, no lo habrían hecho. Por este motivo, invito a los padres a que aprovechen vídeos como el último que se ha hecho viral para hablar de este tema con sus hijos y que sean conscientes del daño tan grande que genera en las personas».

 

Fuentes ABC Familia